Las tendencias que definirán el futuro de la descarbonización en 2026
En 2026 la descarbonización entra en una nueva fase. Ya no sirve simplemente con desplegar tecnología o con cumplir con los objetivos regulatorios, y es que ya hemos alcanzado una fase en la que necesitamos integrar soluciones energéticas de forma inteligente, eficiente y alineada con la realidad económica de empresas y territorios. Desde nuestra experiencia acompañando proyectos en toda España, el próximo año estará marcado por una visión más madura y estratégica de la transición energética.
La generación renovable seguirá creciendo, pero el foco estará cada vez menos en la instalación de nueva potencia y más en cómo se integra esa energía en los sistemas existentes. El verdadero reto será maximizar su aprovechamiento real a través de modelos que combinen autoconsumo, almacenamiento y gestión avanzada.
En muchos proyectos industriales, urbanos y del sector terciario ya estamos comprobando que, sin una gestión inteligente, una parte importante del potencial de la energía renovable se pierde. Por eso, la integración con sistemas de control, monitorización y optimización será una de las grandes palancas de la descarbonización en 2026.
En este scenario, la digitalización energética dejará de ser un elemento de apoyo para convertirse en un eje central. Los sistemas BMS, la analítica avanzada y la inteligencia artificial permitirán anticipar consumos, detectar ineficiencias y tomar decisiones basadas en datos reales. Gracias a esta evolución desde Edison Next Spain ya estamos transformando hospitales, edificios públicos, plantas industriales o redes de alumbrado, donde la gestión inteligente no solo reduce emisiones, sino que mejora el confort, la seguridad y la eficiencia operativa. En el nuevo escenario, la energía que no se mide ni se gestiona dejará de ser competitiva.
La electrificación seguirá avanzando con fuerza, especialmente en ámbitos como la climatización, la movilidad o los procesos térmicos de baja temperatura. Sin embargo, 2026 consolidará la idea de que electrificar sin planificación puede generar sobrecostes e ineficiencias.
Los proyectos más sólidos serán aquellos que analicen el ciclo completo de la energía, teniendo en cuenta la demanda real, las infraestructuras existentes, el impacto en la red, el gasto total y el retorno de la inversión. La tecnología ya está preparada, ahora el reto es diseñar estrategias de electrificación bien dimensionadas y sostenibles también desde el punto de vista económico.
Al mismo tiempo, la descarbonización de los sectores más difíciles de electrificar seguirá apoyándose en soluciones como el biometano y en modelos de economía circular. En 2026, los gases renovables ganarán protagonismo no solo por su aportación ambiental, sino que también por su capacidad de valorizar residuos, generar energía local y reducir la dependencia de combustibles fósiles. El desarrollo de proyectos de biometano, cogeneración eficiente y aprovechamiento energético de subproductos se consolidará, por fin, como una vía realista y necesaria para avanzar en la transición energética en España.
Todo ello se enmarca en un cambio de fondo cada vez más evidente, el de que la sostenibilidad está dejando de percibirse como una obligación regulatoria para convertirse en una ventaja competitiva. Empresas y administraciones que integran la energía en su estrategia, y no como un proyecto aislado, están mejor preparadas para atraer inversión, talento y oportunidades de crecimiento.
No es casualidad que cada vez más organizaciones busquen socios energéticos capaces de acompañarlas a largo plazo, desde el diagnóstico hasta la operación y la mejora continua. En conjunto, estas tendencias apuntan a una descarbonización más transversal, más exigente y más conectada con la realidad empresarial, industrial y social de nuestro país.
Por eso, en Edison Next Spain afrontamos este escenario con una visión a largo plazo, acompañando a empresas y territorios en el desarrollo de soluciones energéticas que combinan eficiencia, renovables, economía circular y gestión inteligente. Porque avanzar hacia 2026 no consistirá únicamente en reducir emisiones, sino que, sobre todo, en construir un modelo energético más competitivo y alineado con las necesidades reales de la sociedad española.