La ciudad siempre encendida, el trabajo invisible del mantenimiento de alumbrado público
Durante años, cuando se hablaba de sostenibilidad en alumbrado público, la conversación solía centrarse, únicamente, en la renovación, la eficiencia o la incorporación de nuevas tecnologías. Sin embargo, el mantenimiento del alumbrado, a pesar de ser una dimensión menos visible, es absolutamente esencial, y sostiene el funcionamiento diario de las ciudades e infraestructuras urbanas. Porque antes de innovar, electrificar o digitalizar, hay una condición precia indispensable, que todo funcione. Y que lo haga de forma segura, continua y fiable.
En una ciudad, el alumbrado público no es solo una cuestión estética o de consumo energético. Es sinónimo de seguridad, movilidad, actividad económica y calidad de vida. Detrás de cada farola encendida hay un trabajo constante de supervisión, prevención y respuesta ante incidencias que rara vez se ve, pero que se nota inmediatamente cuando falla.
Lo mismo ocurre con las instalaciones eléctricas que dan soporte a eventos, actos públicos o servicios esenciales en la vía pública. En entornos urbanos dinámicos, donde la actividad no se detiene, el mantenimiento se convierte en la pieza que garantiza que la ciudad siga funcionando sin interrupciones.
En este contexto se enmarca el contrato de mantenimiento del alumbrado público y soporte a instalaciones eléctricas de L’Hospitalet de Llobregat del que Edison Next ha sido adjudicatario. Un servicio que da cobertura a más de 22.000 puntos de luz y a las instalaciones eléctricas y grupos generadores que hacen posible el día a día de la vida nocturna de la ciudad.
No se trata de un proyecto de renovación, sino de un modelo de mantenimiento integral que pone el foco en la fiabilidad, la capacidad de respuesta y la coordinación con los servicios municipales. En una ciudad viva, con una intensa actividad diaria, el verdadero reto y el éxito estarán en anticiparse a las incidencias, resolverlas con rapidez y asegurar que el servicio funcione con normalidad los 365 días del año.
El mantenimiento adquiere aún más relevancia cuando se trata de infraestructuras urbanas estratégicas y esenciales. Es el caso del Puerto de Palma, un nodo logístico y económico donde la continuidad del suministro eléctrico y el correcto funcionamiento del alumbrado exterior son fundamentales para la seguridad y la operativa diaria.
El contrato de mantenimiento preventivo y correctivo de la red de baja tensión y del alumbrado del puerto, del que también hemos sido adjudicatarios, abarca desde edificios hasta instalaciones y espacios exteriores, en un entorno donde no hay margen para el error. Aquí, el mantenimiento no solo evita averías, sino que también protege a las personas, las mercancías y las operaciones, garantizando que la infraestructura funcione de forma segura y fiable.
El mantenimiento es mucho más que arreglar averías. Hablar de mantenimiento es hablar de planificación, prevención y control. Implica revisar instalaciones, detectar posibles fallos antes de que se produzcan, intervenir con rapidez cuando es necesario y asegurar la trazabilidad de cada actuación.
Aunque estos contratos no conllevan una reducción directa del consumo energético, sí generan eficiencia operativa, reducen incidencias, mejoran la seguridad y alargan la vida útil de las instalaciones. En definitiva, aportan valor a largo plazo tanto para las administraciones como para los ciudadanos.
En Edison Next abordamos el mantenimiento como una parte esencial de la gestión energética de ciudades e infraestructuras. No como un servicio reactivo, sino que como un acompañamiento continuo basado en la experiencia técnica, la organización y el conocimiento del territorio. Y es que, para nosotros, la transición energética también se construye desde lo invisible, por ejemplo, asegurando que lo que ya existe funcione mejor, de forma más segura y preparada para los retos del futuro. Y en ese camino, el mantenimiento es, y seguirá siendo, una pieza esencial.