El comienzo de año, un momento decisivo para el sector turístico
El sector turístico opera en un entorno especialmente exigente desde el punto de vista energético. Hoteles, resorts, apartamentos turísticos y complejos vacacionales deben garantizar confort, servicio ininterrumpido y seguridad, al mismo tiempo que gestionan consumos intensivos y variables.
Aunque no lo parezca, el comienzo de año es uno de los momentos más recomendables para abordar este reto. Tras el cierre del ejercicio y con la temporada alta aún por delante, las empresas del sector suelen aprovechar este periodo para analizar el comportamiento real de sus instalaciones y definir cómo quieren gestionar la energía durante el resto del año.
Uno de los aprendizajes que deja cada ejercicio, y que constatamos cada vez con más empresas del sector, es que la energía ya no puede gestionarse a partir de estimaciones ni de decisiones puntuales. El sector turístico necesita datos cada vez más precisos que le permitan entender cómo se comportan sus instalaciones en función de la ocupación, la climatología o los distintos usos de los espacios.
El inicio de año permite revisar los consumos históricos, identificar ineficiencias y detectar desviaciones que, durante los periodos de máxima actividad, suelen pasar desapercibidas. Esta fase de análisis resulta necesaria para poder priorizar actuaciones, dimensionar correctamente las inversiones y evitar soluciones sobredimensionadas o poco alineadas con la operativa real del negocio.
En el sector turístico, además, cualquier actuación energética debe partir de una premisa clara: la eficiencia no puede ir en detrimento del confort. La climatización, la iluminación, el agua caliente sanitaria o la ventilación son elementos directamente ligados a la experiencia del huésped y, por tanto, a la percepción del establecimiento.
Por este motivo, las soluciones energéticas más eficaces son aquellas que actúan de forma progresiva e integrada en la operativa diaria. La modernización de sistemas de climatización y ACS, la mejora de las soluciones térmicas, el uso de iluminación eficiente o la incorporación de sistemas de regulación y control permiten reducir consumos y gastos sin afectar a la calidad del servicio. Bien implementadas, estas soluciones contribuyen además a mejorar la estabilidad de las instalaciones y el confort de los espacios.
Por otro lado, la variabilidad es uno de los factores más determinantes en el consumo energético del sector turístico. Cambios en los niveles de ocupación, estacionalidad o eventos puntuales pueden provocar importantes fluctuaciones en la demanda energética de los edificios.
Ante este contexto, la digitalización energética permite evolucionar desde una gestión reactiva hacia una gestión más anticipativa. Las soluciones de monitorización, los sistemas de gestión energética y las herramientas de control centralizado facilitan una visión global del funcionamiento de las instalaciones, ayudan a detectar desviaciones de forma temprana y permiten optimizar el uso de la energía en función de las condiciones reales de operación.
Este mayor control se traduce en una mayor fiabilidad de las instalaciones. Menos incidencias, mayor continuidad del servicio y una mejor capacidad de respuesta ante situaciones imprevistas contribuyen a garantizar el correcto funcionamiento de los edificios, especialmente durante los periodos de mayor actividad.
Cada vez más empresas del sector toman consciencia de que la energía no solo impacta en el gasto económico, sino también en la continuidad del negocio. Una incidencia eléctrica, un fallo en la climatización o una interrupción del suministro durante un periodo de alta ocupación puede tener consecuencias directas en la satisfacción del cliente y en la reputación del establecimiento.
Por ello, la fiabilidad energética se ha consolidado como un aspecto estratégico. Contar con instalaciones adecuadamente mantenidas, sistemas de gestión eficientes y planes de mantenimiento preventivo resulta clave para asegurar que la energía acompañe a la actividad del negocio en todo momento.
A este contexto operativo se suma un entorno normativo cada vez más exigente, que impulsa a los edificios del sector terciario a avanzar en eficiencia energética, digitalización y reducción de emisiones. Anticiparse a estos cambios permite a las empresas del sector turístico planificar sus inversiones con mayor criterio, reducir riesgos futuros y avanzar de forma ordenada hacia modelos energéticos más sostenibles.
En Edison Next Spain llevamos años trabajando junto al sector turístico con esta perspectiva a largo plazo. Acompañamos a hoteles y cadenas que operan en nuestro país en el análisis y despliegue de soluciones energéticas orientadas a mejorar la eficiencia, reforzar la fiabilidad operativa y avanzar en sostenibilidad sin comprometer la competitividad.
Este objetivo de acompañamiento nos ha llevado a, esta semana, estar presentes semana en FITUR, uno de los principales puntos de encuentro del sector turístico a nivel internacional. Un espacio clave para escuchar al sector, compartir su visión con colaboradores y mantener el contacto directo con hoteles, cadenas y operadores turísticos que ya están inmersos en sus procesos de planificación para la nueva temporada.
Estar en FITUR nos ha permitido tomar el pulso a las prioridades reales del sector, entender cómo evolucionan sus necesidades energéticas y seguir construyendo relaciones que se traducen en proyectos concretos y soluciones alineadas con la operativa real de cada negocio. Y es que, en un sector donde la experiencia del cliente es un factor determinante, la gestión de la energía se ha convertido en un elemento clave.